La Voz del Amo
Guillermo Uría - 12-10-2007 05:51:11 | Categoria: Sindical

El diario El Observador tituló hoy "Empresarios desconfían de un gobierno "cívico-sindical".
La voz de las clases dominantes en el periódico que mejor las interpreta, señala por las ausencias y presencias, el ánimo de revancha y el temor a perder sus ventajas de clase.
Este artículo está en la categoría Sindical. Pudo haber entrado en Política Uruguaya, o en Medios. Pero eso es sinduda porque ningún tema está aislado de los demás, y todos se tocan.
Empecemos por los medios.
El Observador, como es bien conocido, es un diario controlado por el Opus Dei, rama derechista de la Iglesia Católica, fundada por el fascista José María Escrivá de Balaguer. Siempre se ha mostrado alineado con el peor capitalismo/liberalismo, y en sintonía con los intereses patronales.
En tal sentido no llama la atención su alineación con las cámaras empresariales, es es lo que se podía esperar. Tampoco llama la atención el protagonismo que este y otros medios han tomado en las semanas pasadas. En la medida que el gobierno frenteamplista va implementando reformas -con las limitaciones que tienen, pero con la indicación histórica de una inflexión en las relaciones de poder tradicionales- los medios de prensa se han ido encarnizando en su contra, habida cuenta del papel de "conciencia nacional" de que pretenden imbuirse.
Conciencia, por supuesto, que supone una "buena conciencia" y una mala. Y la buena, es siempre la conciencia de los poderosos.
Todo esto se escribe en la página del acontecer político nacional.
Pero ahora se agrega un doble hecho: un dirigente de la gremial patronal habla de "cívico-sindical" y el diario de los oligarcas lo recoge y hace de ello su principal editorial.
"Cívico-sindical" trae a los uruguayos inmediata reminiscencia de "Cívico-militar" el mote con que se autoddefinía el "proceso", la Dictadura que durante trece años aherrojó a nuesro país.
Tal identificación no apunta sino a producir en la mente del lector una identificación de un gobierno legítimo, democrático, que tímidamente ha comenzado a moverse hacia una democracia más amplia, con la sangrienta dictadura fascista y tecnoburocrática.
Y en ella coloca a lo "sindical" en el lugar ocupado anteriormente por lo "militar".
No busca con ello otra cosa sino generar el "odio" a lo sindical, busca asociar para destruir el positivo imaginario que la mayoría de los uruguayos tenemos de nuestros sindicatos y de su central, protagonista de los hechos cruciales de nuestra historia reciente.
Tal ofensiva anti sindical, es clara por parte de las clases dominantes, que bien conocen quién es su enemigo.
Lamentablemente, en el campo popular, aún hay gente que duda, e intenta conciliar lo inconciliable.
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